Del Trauma a la Calma

Del Trauma a la Calma: La Ciencia detrás de la Técnica Havening

¿Alguna vez has sentido que un recuerdo difícil sigue tan vivo como el día que ocurrió? No es solo una sensación; es un fenómeno biológico real. En este artículo, exploraremos cómo la neurociencia explica la formación de los traumas y cómo una técnica innovadora llamada Havening puede ayudar a «limpiar» esas huellas en nuestro cerebro.


El «Anclaje» del Trauma en el Cerebro

Cuando vivimos una experiencia de alto impacto emocional, nuestro cerebro entra en modo de supervivencia. La amígdala, que funciona como nuestra alarma interna, se activa con tal intensidad que genera cambios físicos en nuestras neuronas.

Durante estos episodios de estrés extremo, ocurre lo siguiente:

  • Se libera una cantidad masiva de glutamato, el neurotransmisor encargado de transmitir señales de alerta.
  • Esta carga eléctrica expulsa los «tapones» de magnesio que normalmente bloquean la entrada a las neuronas.
  • Al abrirse el paso, el calcio entra en la célula y envía una señal para que los receptores AMPA (que estaban en reserva) se muevan hacia la superficie.
  • Estos receptores se «clavan» en la membrana mediante un proceso químico llamado fosforilación.

El resultado: La neurona queda hipersensible. A partir de ese momento, cualquier estímulo leve que recuerde al trauma original activará la alarma con la misma fuerza que la primera vez.


Havening: La «Llave» para Desbloquear el Recuerdo

La técnica Havening, desarrollada por los doctores Ronald y Steven Ruden, utiliza el Tacto Havening (caricias suaves en brazos, palmas y rostro) para revertir este proceso.

¿Cómo funciona biológicamente?

  1. Generación de Ondas Delta: El contacto físico suave en zonas específicas estimula receptores que envían señales al cerebro para producir ondas Delta, similares a las del sueño profundo.
  2. Activación de las Fosfatasas: Estas ondas Delta actúan como una señal química que libera enzimas llamadas fosfatasas.
  3. La «Des-potenciación»: Las fosfatasas actúan como un disolvente para el «pegamento» químico que mantenía a los receptores AMPA clavados en la neurona.
  4. Reabsorción: Al soltarse, los receptores son reincorporados al interior de la célula, devolviendo a la amígdala su umbral de activación normal.

Una Nueva Perspectiva

Lo más fascinante de este proceso es que no borra el recuerdo del evento, sino la carga emocional dolorosa asociada a él. El cerebro realiza una reingeniería biológica: el evento pasa de ser un «trauma activo» que genera pánico a ser un «dato histórico» integrado en tu biografía de manera tranquila.

Es, en esencia, darle a tu sistema nervioso la oportunidad de decir: «Eso pasó, pero ya estoy a salvo».

Scroll al inicio